Joe Frazier fue uno de sus archirrivales. Ante el recientemente fallecido, en 1971 perdió su ostentoso invicto. (Fotos: AP)
martes, 17 de enero de 2012Hoy se cumplen 70 años del nacimiento de Cassius Marcelus Clay Jr., mundialmente conocido como Muhammad Alí, nombre que adoptó por su creencia religiosa hacia 1964 por su conversión al islamismo. Proclamado como el boxeador más grande de todos los tiempos, el mejor deportista de la historia según la BBC y la revista Sport Illustrated, quizás el personaje más emblemático y popular del siglo pasado. Convertido en leyenda como Elvis Presley, Marylin Monroe o los Beatles.
Pugilista de notables condiciones, tanto físicas como técnicas, celebre por su demoledor gancho y perfecto jab de izquierda, de mirada desafiante y de actitud provocativa antes de cada pelea por sus frases hirientes en función del show del espectáculo.
Poseedor de un récord de 56 victorias sobre 61 peleas como profesional, 37 de esos triunfos por la vía rápida del KO.
Fue titular olímpico en los Juegos de Roma en 1960 y tres veces campeón del mundo de la categoría peso pesado. Vencedor de cuantos rivales enfrentó en la llamada época de oro del boxeo mundial de los pesos completos: Sonny Liston, Floyd Patterson, Ernie Terrel, Zora Folley, Chuck Wepner, Ron Lyle, Joe Bopner, Earnie Shavers, Joe Frazier (su compatriota recientemente fallecido que le quitó el invicto en 1971), George Foreman y León Spinks.
Además del argentino Oscar Natalio ‘Ringo’ Bonavena con quien también protagonizó un vibrante combate que se definió en su favor en el último round.
El único peso pesado de toda la historia que con sus 94 kilos y fracción podía pelear los 15 round en puntas de pie, como si trata de un bailarín sobre cualquier encordado. Por lo que con orgullo se definía a sí mismo: “Vuelo como mariposa, pico como abeja”. Al que el periodista y escritor Roberto Suárez Díaz, en su trabajo editorial sobre la historia del boxeo mundial -Crónicas de Guantes- comparó como una figura de ballet por la belleza y armonía de sus movimientos arriba del ring.
Dueño de un particular estilo cuando en la semana previa a cada combate o en la ceremonia del pesaje mostraba su mirada desafiante, dominando el escenario con la confianza y seguridad de sus palabras: “Soy el mejor, soy el único. Soy el rey del mundo”. Capaz de sacarle provocativo la lengua al hasta entonces invencible Sonny Liston y al que derrotaría por abandono en el sexto round cuando todavía era un desconocido un 25 de febrero de 1964.
Acompañado de Lonnie, su cuarta esposa, y de sus 9 hijos, entre ellos Leila que durante un tiempo practicó el boxeo profesional femenino, Alí que ahora reside en Paradise Valley, Arizona, participará hoy en Lousville, su ciudad natal donde nació un 17 de enero de 1942, del llamado “Gran Día”. El día de su cumpleaños, en la denominada celebración de “Siete días para siete décadas”, la cena y fiesta con fines benéficos organizada por el Centro Cultural Muhammad Alí. Con más de 4.000 admiradores de todo el mundo que pagaron los 1.000 dólares de la entrada para reunir nuevos fondos destinados a distintas causas humanitarias.
Esas mismas causas que lo llevaron poco después de reconocer su pertenencia a la nación del Islam en 1964 a realizar con su mensaje de paz una gira multitudinaria por Nigeria, Ghana y Egipto.
Idéntica actitud que asumió en 1967 cuando rehusó alistarse por razones religiosas en el ejército de su país para participar de la guerra de Vietnam. Razón por la que fue despojado del título mundial que luego recuperaría, lo que no impidió que en esa época fuera recibido por el propio presidente de los Estados Unidos, Gerald Ford en 1975. “No voy a pelearme con el Vietcong ese” fue aquella vez la frase de Alí que recorrió el mundo.
Tras su retiro, casi a los 40 años, después de ser derrotado por jóvenes como Larry Holmes y Trevor Berbick, cuando ya no podía volar como una mariposa y había dejado de picar como una abeja, se involucró nuevamente en tareas humanitarias que lo llevaron a visitar con su mensaje de fe y esperanza desafiando a su propio gobierno a países como Corea del Norte, Afganistán, Cuba e Irak.
Hasta que en 1984 contrajo una cruel y progresiva enfermedad, el mal de Parkinson, que aun hoy provoca el temblor de sus manos y cuerpo. Igualmente en 1996 encendió la llama Olímpica de los Juegos de Atlanta en los Estados Unidos y en noviembre del año pasado acompañó el entierro de Joe Frazier, con quién protagonizó tres encarnadas peleas, aquel que lo despejó de su invicto en 1971.
En el reino de Jack Johnson -el primer pugilista de color campeón del mundo- Jack Dempsey, Joe Louis, Rocky Marciano, Gene Tunney, Sonny Liston, Floyd Patterson, George Chuvalo, Archie Moore, George Carpentier y Mike Tyson el más grande sigue reinando: Muhammad Alí. Unico e incomparable, como una mariposa, como una abeja, con sus movimientos de bailarín, con su cuerpo de ballet. Una leyenda que llegó a los 70 años de vida.
El boxeador de todas las épocas, el mejor deportista de la historia, el personaje mítico e inmortal.