El pelotón en pleno ascenso a Los Molles. El intenso calor complicó la actividad de “los trepadores”. (Los Andes)
domingo, 19 de febrero de 2012
La aparición de los escaladores era un secreto a voces, una gran carta que se jugarían los técnicos de los distintos equipos intentando abrir diferencias en la clasificación de la 36° Vuelta de Mendoza.
Con este escenario que se palpitaba, tras el capítulo que unió San Rafael y General Alvear, Maximiliano Richeze (Selección argentina) se impuso en un largo sprint al que se prestó el grupo de 20 fugados.
El bonaerense, que abrió la línea de sentencia luego de lidiar durante 3h20'40", le ganó la pulseada al entrerriano Catriel Soto (Gilibike); a quien ahora escolta en la general por un escaso segundo.
En tercer lugar entró el salteño Daniel Días, representante del elenco continental San Luis Somos Todos. Completó el póquer de los adelantados Alejandro Borrajo de la formación estadounidense Jamis-Sutter.
Los candidatos tenían que marcar su presencia en el primer ascenso a la montaña, el objetivo de los Molles era un gran pretexto para abrir la brecha del tanteador y provocar un corte. Desde el corazón de la ciudad sureña, el pelotón imprimió un ritmo vertiginoso.
La proximidad de la primera meta volante (a los 12 km o cuatro vueltas al circuito urbano) le dio nuevos bríos al inicio de la competencia. Cada segundo ganado significaría una ventaja inapelable al finalizar el día.
Prestándose el liderazgo, las escuadras enviaban a su liebres para marcar una exigua diferencia. Pero el pelotón se transformó repentinamente en un cazador implacable y no le otorgó libertad de movimientos a los audaces.
De cara a la plaza San Martín, donde se sembró el kilómetro cero de la carrera, en un sprint masivo el puntano Mauricio Quiroga (Gobierno de San Luis) derrotó ajustadamente al albiceleste Maximiliano Richeze y a Juan Gaspari (Los Municipales de Guaymallén); quien vestí la malla de los veloces.
Una vez en la Ruta 40, a la salida de Malargüe, como lo hiciera el día anterior Rodrigo Durán (CEC) en San Rafael), Fernando Antogna (Jamis-Sutter) decidió aventurarse en solitario para afrontar la cuesta y al viento que -cada vez- soplaba con mayor intensidad.
El hombre de elenco de Estados Unidos logró evadir a sus carceleros y emprender la fuga hacía Los Molles.
Detrás de él, un grupo de 20 ciclistas saltó a la cacería para darle alcance al puntero en la zona de los Infiernillos. Ellos se animaron a desafiar al viento y desplegarse del pelotón multicolor que comenzó a desarticularse en pequeños grupos. En la montaña, el biker entrerriano volvió marcar presencia y se llevó el sub-parcial (bonificación de tres segundos) con una escasa luz sobre Juan Pablo Dotti (Municipalidad de Guaymallén) y Jorge Giacinti (San Luis Somos todos).
Tras la neutralización, cuesta abajo, el grupo de escapados logró sostener las diferencias. Mientras que más atrás el sureño Mauricio Rodríguez (Municipalidad de San Rafael) sufría una peligrosa rodada; a 10 kilómetros de emprender el retorno la competencia (producto de una probable fractura) terminó la aventura para el capitán y técnico de la escuadra Amarilla y blanca. Al frente, una punta de lanza devoraba la ruta.
Repartidos de 3 en tres, los distintos equipos, se turnaban para imprimir velocidad. Parecían pilotos de motocicletas de pista calcando el asfalto. El juego se presentaba favorables para todos y l oportunidad de una victoria multiplicaba enormemente.
La pulseada era muy pareja, el intento por cruzar en primer lugar la meta recaudaba apuestas. Al frente representantes de Shania, San Luis somos todos, GiliBike, Guaymallén, Godoy Cruz y Jamis-Sutter trabajaban en forma mancomunada para sostener los cuatro minutos que los separaban del grueso de los corredores.
Luciano Montivero (actual defensor de la corona), Juan Pablo Dotti, Fernando Antogna, Andrey Sartasov, Gabriel Brizuela, German Dohrman, Gustavo Hernández, Alvaro Grandon, Pedro Palma, David Talavera, Juan Gaspari, Roberto Richeze, Jorge Giacinti, Mauro Richeze, Diego Simeani, Franco López y Sergio Godoy parecían haber entablado una precaria tregua, la misma que se terminaría 300 metros antes de la línea de sentencia. Cuando Maximiliano Richeze estalló con un palancazo y Catriel Soto, Daniel Díaz y Alejandro Borrajo se adelantaron a la bandera a cuadros.