Martes 22 de mayo de 2012 | 02:03 hs
El baterista de los legendarios Alfajores de la Pampa Seca habla de los logros en su lucha por dignificar la labor de los músicos locales.
martes, 21 de febrero de 2012
El mendocino Carlos Casciani, baterista del legendario grupo blusero Los Alfajores de la Pampa Seca, además de integrar un clan de músicos (comparte la banda Bajo Cuerda con su hija Paula, que toca la guitarra, y es hermano de Mingo Casciani, de Markama) es docente y activo militante en favor de lograr la Ley de Creación del Instituto Nacional de la Música.
Desde 2006 viene promoviendo, a través del Movimiento Independiente de Músicos de Mendoza (MIMM) que preside hace 17 años, la participación de todos los músicos del país en este largo camino hacia la dignificación de la profesión.
Y los logros comienzan a notarse. Porque el MIMM, actualmente con más de 500 socios, acaba de anunciar la apertura de un local propio (en España 1248, piso 2, of. 23) que abrirá sus puertas al público a partir de la semana que viene. Se trata de un paso importante para una entidad que, hasta ahora, funcionaba en el local de la Asociación Bancaria o la Asociación de Actores.
Con una sonrisa de oreja a oreja, Casciani se muestra optimista y habla sobre los objetivos cumplidos y por cumplir.
-¿Cómo definirías al MIMM?
-Es un grupo que se junta para solucionar problemas que parecen individuales pero son de todos. Ejemplos: si necesito sonido para tocar en vivo, tenemos un convenio para abaratar los costos. También es un ámbito para juntarse personalmente a discutir nuestros problemas y asesorarse legalmente en temas como los de derechos de autor, entre otros. Ahora que vamos a tener una oficina propia, aprovecho la oportunidad para agradecer públicamente a la gente de la Asociación Bancaria y la Asociación de Actores por compartir sus espacios con nosotros.
-¿Han podido realizar algún trabajo estadístico en el campo de la música?
-No hemos tenido los recursos adecuados para hacerlo. De todas maneras hemos calculado que en Mendoza hay más de cinco mil músicos y solo un 20% de ellos puede vivir económicamente de su carrera. Por otro lado, nuestra provincia es una auténtica usina, tanto de músicos académicos como de los géneros populares y la Escuela de Música de la UNCuyo es una de las más prestigiosas del país. Egresan muchos pero pocos entran al mercado laboral. Necesitamos generar nuevos ámbitos de trabajo.
-¿Y por dónde se puede empezar?
-Deberíamos exigir que todas las vendimias distritales tengan música en vivo, por ejemplo. Primero porque le da prestigio a cada espectáculo. Segundo, esto genera trabajo y permite que el músico pueda lucirse. De todas maneras ya se ha logrado que la música del Frank Romero Day tenga por lo menos un 50 por ciento de música en vivo. De esta manera, un grupo importante de músicos se encuentra especializándose en el género “vendimia”.
-¿Cómo ves el panorama local con respecto a tu profesión?
-En primera medida, cuando un músico genera un espacio para tocar se debe tener en cuenta la seguridad. No nos podemos permitir otro Cromañón. Por otro lado, el tema de la seguridad no debería implicar la prohibición de la actividad. Pareciera ser ahora que lo peligroso es hacer música. Los municipios deberían estudiar cada espacio cuestionado por la seguridad y arreglarlo en lugar de clausurarlo para siempre. Así como se ayuda a cualquier otra área, el Estado debería tener una responsabilidad con la música, ya que es parte del patrimonio cultural de un país. El Estado no debería correrse de estas obligaciones. Debería ser moderador.
La música es un bien común y hay que defenderlo. Es un bien social, es de la gente y es la misma gente la que debería defender el derecho de escuchar y hacer música. El espectador y el hacedor.
-¿Por eso debería existir una nueva Ley de la Música?
-Es que toda la legislación actual en el ámbito de la música tiende a prohibir, cerrar, ponerte trabas, impuestos por ordenanzas que vienen de la última dictadura militar todavía vigentes, como ocurre en varios municipios de Mendoza.
-¿Se hicieron comparaciones con otras leyes internacionales?
-Si. De México, de España, entre otros países. Y de allí se llegó a este proyecto llamado Ley de Creación del Instituto Nacional de la Música, que finalmente presentó el por entonces senador nacional Eric Calcagno -un año y medio después de la redacción- en junio de 2010. En realidad es una ley de fomento de la actividad musical para habilitar herramientas que le permitan al músico realizar su trabajo, tanto para garantizar la producción discográfica como la ejecución del vivo y la difusión, el acceso y la educación, acercando la música a la sociedad en varios aspectos. Entidades como el Instituto Nacional del Teatro y el Incaa, sirvieron como modelos.
-¿Cómo funcionaría el Instituto Nacional de la Música?
-De crearse, lo primero que se hará es un censo a nivel nacional, un registro con declaración jurada. ¡No sabemos cuántos músicos hay en el país! y además, necesitamos tener un relevamiento de todas las áreas que involucran a la actividad, desde los técnicos de los escenarios y estudios, hasta la educación, privada y estatal, y la difusión. También es necesario que cada provincia tenga una sede propia, su autonomía y sus propios presupuestos. Seríamos un organismo autárquico.
-¿Qué beneficio tendría para los músicos?
-El músico registrado puede presentar un proyecto discográfico. El instituto evaluaría el pedido, por parte de cada concejo de cada sede, y podría subsidiar parte del proceso de grabación, como las copias y la gráfica. Habría subsidios en dinero o a través de unas herramientas llamadas “vales de producción” intransferibles.
De la misma manera también habría “vales de difusión”, dedicados a costear los toques en vivo, la sala, el sonido, etc. El instituto también generaría convenios con los estudios de música y la fábrica de discos. El instituto generaría además un circuito de giras por espacios como las escuelas rurales, cárceles y hospitales, con acceso gratuito y a la vez se podrán generar talleres y conciertos didácticos.
-¿Qué músico tendría prioridad para acceder a un subsidio?
-Dependerá de la evaluación de cada consejo. No habría a priori discriminación de ningún tipo, tal como hacemos en nuestro MIMM, donde todos los que se consideran músicos, sin importar el tiempo que lleven en la carrera, tienen las puertas abiertas.