El impuesto al mosto en los Estados Unidos

En el afán por defender a sus productores, los Estados Unidos aplican un impuesto o gravamen (duty) al mosto que ingrese desde otros países. En ese esquema la industria vitivinícola argentina se encuentra afectada en razón de que el país del norte es el principal importador. Se están realizando gestiones, pero debe insistirse también desde los ámbitos oficiales.

Edición Impresa: miércoles, 22 de febrero de 2012

A través de una acción compartida entre la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) y el Gobierno Nacional, un estudio especializado en los Estados Unidos se encuentra trabajando para lograr que ese país elimine el impuesto (duty) que aplica para el ingreso de mosto. Aún no se conocen los resultados concretos, aunque las expectativas, al menos en el corto plazo, no son del todo auspiciosas.

El mosto concentrado (azúcar proveniente de la uva) es un producto muy buscado para edulcorar otros jugos de frutas. Esencialmente porque su gusto es híbrido, de manera tal que con una pequeña porción de jugo concentrado de otra fruta, el agregado de mosto no le cambiará el sabor al producto final.

Si bien en la Argentina siempre se elaboró mosto, especialmente para edulcorar los vinos, el impulso más importante surgió en 1994, cuando Mendoza y San Juan acordaron derivar un porcentaje de uvas a mosto, como modo de evitar una superproducción de vinos. Así se logró que la Argentina se convirtiera en el principal productor de mosto del mundo y que llegara a exportar en determinados años más de 150 mil toneladas. La diversificación vitivinícola también alcanza a las uvas en fresco y a las pasas, lo que también sirve para “sacar” uvas que podrían ir destinadas a la elaboración de vinos.

De todos modos, el mosto es un commoditie que tiene sus inconvenientes porque su valor final también depende de lo que suceda con el jugo de manzanas procesado en la China. De allí que sea muy difícil establecer valores a futuro.

En ese marco de situación, gran parte de lo que sucede con el mosto argentino depende de los Estados Unidos. Es el principal país importador y es el destino de casi la mitad del producto que exporta nuestro país. Si bien se produjo una caída en los valores exportados en los últimos tiempos, hubo años, como 2008 y 2007 en que sumaron 56,1 y 52,8 millones de dólares respectivamente. En segundo lugar como país de destino aparece Japón, pero con cifras mucho menores.

En los Estados Unidos, para que un producto pueda ser considerado jugo de frutas, se exige que esté edulcorado con mosto de uva o jugo de manzana. De allí que se convierta en un fuerte comprador de los dos productos. Sin embargo, en un afán por defender a sus productores locales, estableció un impuesto (duty) de 130,8 dólares la tonelada al mosto proveniente del exterior, esencialmente desde aquellos países que no integran el Nafta o que no hayan firmado acuerdos bilaterales, como sucede con Chile o con México.

Durante una reunión que mantuvieron a fines del año pasado Cristina Kirchner y Barack Obama, la Presidenta argentina solicitó que los limones de nuestro país queden exentos de gravamen. El sector vitivinícola local pidió que ese planteo se extienda también al mosto. Paralelamente, la industria, a través de la Coviar y en conjunto con la Cancillería, encargó a un estudio de abogados de Estados Unidos un trabajo que tiene como destino la posibilidad de eliminar el duty.  

La tarea es difícil, porque deberá enfrentarse a fuertes lobbies en el Congreso norteamericano, pero  es fundamental porque, de alcanzarse los objetivos constituirá un fuerte alivio a la producción de uvas local, en razón de que se incrementará (naturalmente y no por acuerdos) la destinada a mosto. De allí que las exigencias de eliminación de ese impuesto debe constituir una verdadera política de Estado a nivel nacional, porque tiene influencia directa sobre gran parte de la economía de las provincias vitivinícolas.

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