Un ladrón solitario entró a la casa de un comisario y llegó hasta el dormitorio del uniformado, le puso un arma en la cabeza y le dijo: "Esto es un asalto".
Si bien los robos domiciliarios son más o menos habituales en las crónicas policiales, que la víctima sea un comisario no es cosa de todos los días.
Pues bien, el sábado pasado, cerca de las 5 de la mañana, un ladrón solitario violentó el portón de una casa de la calle Sarmiento, en Luzuriaga, donde vive el comisario Sergio Sábato, quien presta servicio en la Comisaría 37 de barrio Bancario de Godoy Cruz.
El solitario delincuente entró a la vivienda y se dirigió hasta la habitación del comisario, quien estaba acompañado por su mujer, en tanto que en otra habitación se encontraba su hija.
Las víctimas le entregaron cerca de 3.000 pesos, un celular, una pulsera y otros objetos de valor que tenían en la habitación.
Luego, cuando el ladrón se había marchado, se dieron cuenta que también les faltaba el celular de la hija y el del suegro, una cámara fotográfica digital, una notebook y algunos electrodomésticos.
Tanto el comisario como las mujeres indicaron que el ladrón los amenazó pero no los golpeó. Tampoco los ató y se fue muy rápido.
"Esa rapidez hizo que el comisario pensara que el ladrón se había dado cuenta de que era policía pero, en realidad, no hay ningún indicio para sostener esta hipótesis", explicó una fuente consultada por Los Andes.
Después del robo, Sábato llamó al 911 y denunció que un ladrón había entrado a su casa. Luego informó el asunto en la Oficina Fiscal 10 de Luján-Maipú. El caso quedó bajo la órbita de la fiscal Susana Muscianisi, quien caratuló el caso como robo agravado por el uso de arma.
La vivienda del comisario fue periciada por personal de Científica, que logró encontrar una huella dactilar del ladrón en un estuche que el hombre había manipulado y que olvidó llevarse.
La huella fue analizada luego y se comparó con los archivos policiales. El sospechoso tenía algún tipo de antecedentes por lo que se logró hacer una comparación positiva.
Después, se ordenó un allanamiento en una vivienda de Luzuriaga, Maipú. Allí se detuvo a un hombre de 26 años, el mismo que dejó la huella en el estuche de la casa del policía. Fue llevado directamente a la Oficina Fiscal 10 de Maipú, donde fue imputado por el robo y enviado al penal.
Marcelo Pastrán, de 19 años, está acusado de haber violado a su hermana. Estando en la cárcel dijo haber participado del asesinato de una niña de Junín, pero la Justicia no le creyó y lo sobreseyó.
El accidente ocurrió anoche pasadas las 21 a la altura de San Roque.