La superpoblación y pugnas entre los cárteles convirtieron en una bomba de tiempo a las cárceles de México, sobre todo en el norte del país, donde un nuevo ataque dejó tres muertos ayer, dos días después de la fuga de 30 narcos y la masacre de 44 rivales en complicidad de custodios.
La cárcel de Topo Chico, uno de los tres penales en la zona metropolitana de Monterrey -tercera ciudad del país-, fue escenario en la madrugada de una aparente venganza contra tres secuestradores, entre ellos una mujer, que ingresaron el lunes y fueron asesinados por otros dos reos.
El domingo el centro de detención de Apodaca, también en la zona metropolitana de Monterrey, fue sacudido por una matanza de 44 presos ligados al “Cártel del Golfo” a manos de miembros de “Los Zetas”, como parte de un plan para facilitar la fuga de 30 compañeros que contó con la colaboración de nueve miembros de la guardia del recinto quienes, según la policía, lo confesaron.
El anuncio lo hizo el propio mandatario quien negó que fuera una metástasis y dijo que se la descubrieron en Cuba en un control.
Ayer los ministros de Finanzas de Europa desbloquearon un gigantesco rescate para evitar la quiebra del país helénico. Incluyen una inédita quita de más del 50 por ciento de la deuda en manos de los acreedores privados. "Garantizan" permanencia en la Zona Euro.