Paula tiene 18 años, le apasiona cantar y bailar flamenco. (Fotos: Marcos García / Los Andes)
Para darse a conocer comienza diciendo: “Soy María Paula Fernández Chapini, Reina de Junín. Tengo 18 años. Ingresé en la Facultad Elemental y Especial de la Universidad Nacional de Cuyo para hacer el profesorado Terapéutico en Discapacitados Mentales y Motores. Me gusta cantar, bailo flamenco desde hace seis años, pasé a sexto año del profesorado de Inglés y practico hockey en la liga del este”.
La bella morocha que representará a los juninenses durante el mandato 2012 se destaca por su variado y completo perfil.
Sin embargo, su pasión más grande parece ser la música: canta, toca la guitarra y le gustaría aprender piano o violín. Disfruta de Shakira, Belinda, Thalía, Luis Fonzi y Axel, sobre todo de sus temas lentos, y por eso conforman su top five de músicos preferidos. Aunque su sueño, confiesa, es llegar a conocer al último de ellos.
“La música me acompaña en todo, si estoy triste o contenta, siempre está. Entonces, al yo poder hacerla, es como que me llena mucho más. Es hermoso”, cuenta María Paula. Es que la soberana integra el coro de su Iglesia y junto a una amiga de esa agrupación musical formó un dúo para cantar en casamientos.
“Desde chica me hacía los micrófonos con los cartones que vienen adentro del rollo de cocina y esferas de tergopol a las que llenaba de brillantina. Ese era mi micrófono. Ponía el grabador, bailaba y cantaba. Me encerraba en el comedor y hacía mi show”, recuerda fresca y alegre.
Es que de su infancia Paula sólo tiene recuerdos felices e imborrables. Cuando le preguntamos sobre su niñez enseguida se le vienen a la cabeza las historias circenses que construía con sus dos primas, las más compinches:
“Los domingos nos juntábamos a comer en la casa de mi abuela. Hacíamos una especie de circo; nos disfrazábamos de payaso, nos pintábamos y, lo más gracioso, es que le sacábamos los tacos del ropero a mi abuela. Después con mis primas nos envolvíamos en telas y desfilábamos. Hacíamos de cuenta que el césped era la gente; ¡qué imaginación más amplia que teníamos!”.
-Con esta descripción de pequeña diva, es lógico que siempre soñaste con ser Reina de la Vendimia, ¿cierto?
-Desde chiquita sí quise ser Reina: usar tacos, capa y corona. Creo que como toda niña. Después me doblé por el canto, la música y el deporte. Pero ahora me vinieron a buscar y al principio no sabía bien qué hacer.
Luego acepté porque me gusta la experiencia que vivís y la cultura que vas incorporando ya que podés conocer bien lo que es Vendimia desde adentro. No es sólo que te maquillen, te pongan linda y listo. Además, yo tengo familia que tiene finca y sé lo que es el dolor de que la tormenta te arruine todo un año de trabajo.
-Hubo gente que opinó que este año Junín no debía celebrar Vendimia por la tormenta de noviembre. ¿Cuál fue tu postura?
-La tormenta en Junín afectó mucho. La gente se notaba triste y muchos se preguntaron por qué se festejó la Vendimia. Yo creo que es algo que siempre debemos festejar y este año gracias al apoyo de diferentes lugares se pudo hacer la fiesta. Como decía el señor intendente (Mario Abed): tenemos que hacerla y seguir adelante.
Y yo creo que es así. No porque una vez nos haya destrozado todo nos vamos a venir abajo. Aparte Junín tiene gente muy cálida, humilde y yo creo que si se ayudan unos con otros hay que seguir adelante. Siempre poner la otra mejilla y seguir, como en todo.
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